Es una de las creencias más populares del llano y podría decirse que no existe un llanero que no haya escuchado hablar de ella. Muchos llaneros se han tropezado con la Bola de Fuego tantas veces que ya no le tienen miedo.

La Bola de Fuego es una luz que se desplaza a lo largo de la sabana, dando girando como una rueda. Cuentan que a una distancia media fácilmente pueden distinguirse una figura humana; sin embargo, cuando está muy cerca, se observa dentro de la bola un esqueleto humano.

Hay versiones que cuentan que es el espíritu de una mujer, la cual, según los viejos llaneros, hace cientos de años existía en los llanos orientales. Esa mujer era muy hermosa con un cuerpo de palma real y una larga, negra y fina cabellera que pendía hasta sus caderas, un cutis piel canela y unos lindísimos ojos grandes azules.

Esta codiciada mujer se casó con un llanero parrandero, tomatrago y mujeriego; músico y extraordinario coplero; fuerte y conocedor de la sabana. Su vida matrimonial fue relativamente corta. De esta unión alcanzaron a nacer dos hijos varones.

Un buen día, el marido se preparaba para ir a una fiesta llanera, pero, por razones que solo él sabía, no quiso llevar a su esposa, situación que despertó un violento disgusto en la linda mujer y, fue tanta su ira que ejecutó una fatal decisión: tomó un hacha y en presencia de sus dos hijos mató a su esposo y a los dos niños los obligó a ayudarla para enterrarlo en la sabana.

Al quedar viuda fue asediada por muchos galanes llaneros que querían reemplazar al difunto, pero ninguno fue aceptado por la hermosísima viuda, quien se dedicó, como madre, a levantar a sus dos hijos, sin permitir que nadie mancillara su condición de mujer viuda.

De esta forma transcurrió su vida hasta que su hijo mayor alcanzó la edad de catorce años y se convirtió en un elegante joven de ojos azules al igual que ella; lo convirtió en su inseparable compañero. Comenzaron a dormir en la misma cama, hasta convertirse en amantes.

No permitía la viuda madre que ninguna otra mujer del vecindario pusiera los ojos sobre su hijo, y segundo marido, pues le asaltaba el temor que su felicidad fuera invadida por alguna chica casadera del lugar.

Así fue pasando el tiempo hasta su hijo menor alcanzó los catorce años. Este joven, indudablemente era más hermoso que su hermano mayor; era un joven de grandes facultades y de finos modales; todo lo anterior despertó el interés de su ya depravada madre hasta llega a intentar realizar lo mismo que con su hermano, es decir, convertirlo en su amante.

El hijo menor era un muchacho de sana moral y rechazó totalmente las pretensiones de su medre, pues él a pesar de su inocencia, sabía y entendía muy bien que ella era su madre y, como tal, no podía ser su amante.

El rechazó del hijo menor causó tanta decepción en la mujer, que empezó a fraguar las más asesinas ideas, tal como lo hizo con su marido, y decapitó a su hijo menor.

Con el pasar del tiempo la viuda murió y al subir a rendirle cuentas al Señor Supremo, Éste la castigó condenándola a errar por caminos y sabanas, convertida en Bola de Fuego que pierde a los caminantes.

Dicen los llaneros que cuando La Bola de Fuego se acerca a al caminante solitario, éste debe maldecirla ya que cualquier rezo la atrae. Otra forma de evitar la persecución es llevando una soga arrastrando, pues sólo llegará hasta la punta; Otra versión dice que debe desmontarse del caballo y tenderse boca abajo hasta que se aleje.

En cuanto a la frecuencia de su aparición, se dice que la Bola de Fuego es constante en la Semana de Dolores, es decir, una semana antes de Semana Santa. También aparece con frecuencia en los meses de verano, por lo que se ha considerado que es un producto de la ilusión óptica, producida tal vez por el reflejo del sol en las secas sabanas de Arauca.

También aparece con frecuencia en los meses de verano, por lo que se ha considerado que es un producto de la ilusión óptica, producida tal vez por el reflejo del sol en las secas sabanas de Arauca.